Un bufón sin cielo
Algunas gotas caían dibujando líneas por entre las que seguían casi pegadas. Hacía algún rato desde que Lidia trazara algunos dibujos sobre ellas, sintiendo como se borraba lo empañado. Eso de andar acomodando de manera casi obsesiva toda su ropa la había agotado, sobre todo cuando caminaba de un lado a otro de la habitación, respirando con fuerza, intentando no mirar las valijas.
Tampoco la ayudaba demasiado pasar las fotos en el celular, buscando sonrisas olvidadas, el porqué del calor de los abrazos y las lágrimas. Allí se quedaba suspirando y mirando, también, vaya uno a saber qué imágenes de otros tiempos.
-Otra vez lo mismo- Insultó al escuchar el repiqueo de las llaves. No podía creer que después de tanto, José no era capaz de recordar cual era la correcta. Dejó un rostro enojado dibujado sobre el vidrio. Estas cositas al principio no la cansaban. Con el correr de los días la situación comenzó a complicarse cuando todo sumaba a la gastritis. ¨José esto¨ ¨ José Aquello¨... Es malo cuando las máscaras caen.
Un beso sin ganas, y lo vio como sus huellas de barro llenaban todo el camino hasta la heladera.
-Me pone la piel de gallina verte así. Fue en la mesa fue donde empecé a notar algo extraño y vos no ayudás- Susurró lidia
-¿Dijiste algo?-Respondió inocentemente José
-Parece que te la pasaste jugando al poker en el lavarropas- A pesar de que ella no vivía lejos de la estación, el se las arreglaba para cargar consigo toda el agua de Tucumán.
-Y perdí el paraguas en la última mano- Respondió José con una risa que no tuvo respuesta.
-¡Mirate! Estás hecho un desastre
-Tengo hambre- Respondió sin prestarle mayor atención que a una feta de queso siendo devorada
-No tengo ganas de verte tirado en la cama.
-No va a pasar nada, quedate tranquila
-Eso dijiste en tu última engripada
-Exagerás. No hacía frío, pero igual me subí las solapas del abrigo y hundí las manos en el bolsillo.
-¡Gran cosa! ¿Y la lluvia? Dijo Lidia en tono de reproche
-Pensé que te gustaba jugar a las enfermeras
-Deberías respetar más
-¿Qué? Preguntó José en tono cortante.
-Esas personas viven de eso, y vos con tus chistes
-¿Vas a comenzar otra vez con lo mismo?
-¿Para qué? Es inútil
-Dame un respiro.
-Otro medio año de llantos sin monedas.
-Las cosas están difíciles ahora.
-¿Y?
-Donde vas hay colas. No puedo cambiar el mundo.
-Al menos deberías intentarlo - El tono de su voz indicaba que aquí se terminaba la charla.
José comprendió las palabras y se paró de un salto sacando una rosa de su saco con esa sonrisa de siempre. Lidia la tomó del tallo, esperando que se le clavara alguna espina. Lo miró como si no existiera, y tiró la flor en el tacho maloliente, junto a las botellas vacías, y los paquetes de cigarros arrugados.
















Comments
Me ha gustado la descripción que haces al principio de las gotas en la ventana, y varias frases, como la de: "Dejó un rostro enojado dibujado sobre el vidrio".
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La melodía que nos une tiene el ritmo del latido de nuestros corazones.
que otro clima que el de la lluvia?
cuanta tristeza, que palpable, real y desesperado, a desgano...de a momentos se me hizo dificil respirar esa aura tan gris y empañada de penas.
me fascino!
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¿Y si te digo que tengo chocolate?
Me gustó mucho, pero creo que me perdí de algo, algo que no capto. Tendría que releerlo en otro momento.
Más allá de eso
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-Natushka.
Aunque ellos mismos lo ignoren, ningún creador escribe para los otros, ni para sí mismo, ni mucho menos para satisfacer un anhelo de creación, sino porque no puede dejar de escribir (Oliverio Girondo)
Mmm... :/
Lo siento!
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En el crepúsculo azul se inventan nuevas caricias
Y lo que pasa no es la gran cosa, estoy experimentando con eso después de haber leído mucho a Salinger, Carver, Cheever, y otros.
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How Artists Shout it out lout into the Stars!!!
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How Artists Shout it out lout into the Stars!!!
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How Artists Shout it out lout into the Stars!!!
Muchas gracias por tu comentario!
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¿Y si te digo que tengo chocolate?
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