Sapos de porcelana
Si hay algo que tiene la lluvia, es que desespera siempre a los niños. Es casi un efecto dominó como todo cae en la gran bolsa de aburrimiento para ellos y cada gota se convierte en una eternidad.
La pobre Julieta intentaba frenar ese calefoncito con piernas que saltaba de aquí para allá, antes de que le quitara la ¨ C ¨ a la casa.
-A ver si te calmás un poco- Dijo esperando que el licuado de banana lo lograra sentar-No quiero tener que verlo a tu papito gritándote-
-¡Mentira! Nunca viene-
-Te dije que los funcionarios son medio esclavos-
-Mamá
- Su mirada infantil había puesto su mente en otra cosa - ¿Me das la cacerola grande?
- ¡Ruidoso! Pobre tu papá
-No, si siempre duerme y no me dejás verlo
-Es por el trabajo.
-José me cuenta que juega a la pelota con el suyo.
-Y la mamá de ese chico lava remeras como una Jacinta cualquiera.
-Uhh
Mami ¡Dale!
-El no puede y punto.
Ella se maldijo al escuchar como casi había roto el vidrio de la mesa al dejar el vaso allí. Le gustaba acariciarlo despeinándolo un poco, para decirle a su manera que no le iba a declarar la tercera guerra mundial todavía, a pesar de esa mirada perdida que la acompañaba al ponerse a acomodar robóticamente los juguetes que habían tomado la casa.
-¿Me prestás las cacerolas? La vocecita de Evaristo cantaba hasta que punto se había vuelto a aburrir.
-Si te hacés el baterista, me las agujereas Julieta sonrió pensando esa mueca exagerada con la que le llegaría mejor el mensaje- ¡Pufff!.. Cae todo para los ratones ¿Querés ratones gordos?
-No es para eso-
-Me asustan tus ideas. ¿Para que las querés?
-Es un secreto-
-Entonces no te las presto. La gente anda con secretos
Saca voz de víbora.
-Porfaaa
-Si no me decís, no te las doy.
-¡Ufa! El jorobadito necesita las cacerolas- Evaristo tragó unas lágrimas. Nunca frente a su madre, como el le había dicho.
- Vos querés volverme loca
-No
Es que no sabés- Dijo Evaristo con brillo en sus ojos
-Mmm, me parece que alguien me quiere contar algo Julieta sonrió con delicadeza. Siempre lo hacía ante la imaginación de Evaristo.
-Hay un gran río por el que tenemos que nadar, pero hay sapos así Las mejillas se le llenaron de vida al correr alrededor del sillón casi dando saltos- Así, pero Así de grandes-Repitió dando otras vueltas más.
-Que lástima, parece que es algo lindo, pero se me va tu vocecita en medio de todos esos saltos-
-Era así, me lo dijo el jorobadito-
-A ver, sentate y me contás bien Julieta le alcanzó el vaso a Evaristo que luchaba por juntar sus piernas como un indiecito en un fortín de blancos.
El último trago era siempre el mejor para él. Después de que la espuma acariciara su garganta, daba gusto encontrarse con esos pedacitos que se las habían arreglado para salvarse de la licuadora. Y por alguna razón, siempre estaban más dulces y más suaves.
Esta vez había sido diferente, eso que le apretaba el cuelo, le había robado un poco la magia al asunto.
El bigote blanco se había esfumado en una queja, junto con el típico ¨Quiero más¨ A pesar de todo, el pensaba darse el gusto aunque tenga que pasar por todas las bananas del Congo hechas licuado.
-El jorobadito vive al otro lado del río, desde ahí el los congela a los sapos para que yo salte sobre ellos porque si se mueven son recontra resbalosos, y el río está lleno de crocodillos
-¿Eso te dijo? Julieta sintió como esa risa vencida pasaba por su estomago para convertirse en ternura por esas palabras que a veces pronunciaba mal.
-Y si te descuidás, estiran su boca para comerte sin que te des cuenta - Los dientes de Evaristo brillaron en una mueca epifanica - Y te hacen cosquillitas con la lengua, Y tienen aliento feo.
-Fuchi-
-Por eso voy con la nariz tapada - El entusiasmo de Evaristo había roto el hielo de la duda- El jorobadito me dijo que si salto sobre ellos cuando están hechos hielo, voy a llegar hasta donde está el para darle las cacerolas.
-Ah, quiere cocinarte algo rico
-¡No! Dice que hay un fuego enorme cerca de su casa que no se apaga con la lluvia. Y si no lo controla ¡Buuuuum! Se quema todo el bosque con sus amigos y... y se le va la joroba mágica.
-Me parece que quiere molestar.
-¡No! ¡El me dijo que es mi amigo!
-No sé Una melodía se formaba en la voz de Julieta Si esa joroba es mágica, ¿No podría usarla para apagar el fuego?
-Si, pero necesita su magia para que despierte papá.
-¿Qué? Ese anda molestando demasiado. Decile que se vaya a dormir.
-El otro día entré en su habitación. Creo que lo asusté y se fue por la ventana. Dejó su corbata al lado de donde dormís.
-Tonto
¡Así que fuiste vos el que lo asustó!
-¿Le vas a decir así viene?
El vidrio marcó su territorio cuando el vaso cayó. El abrazo de porcelana, que se había teñido de un blanco dulce y suave, se desmoronaba con el recuerdo de su marido. Las respuestas se perdían entre la bruma de lo que no quería encontrar un porqué entre esas lágrimas que comenzaban a aparecer.
















Comments
Wat?
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~Prosaicos ya empezó ia ia ió.
Muchas gracias por tu comentario ^^ y me diste ganas de helado
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How Artists Shout it out lout into the Stars!!!
entiendo,
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~Prosaicos ya empezó ia ia ió.
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-Natushka.
Aunque ellos mismos lo ignoren, ningún creador escribe para los otros, ni para sí mismo, ni mucho menos para satisfacer un anhelo de creación, sino porque no puede dejar de escribir (Oliverio Girondo)
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