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A orillas de la melancolia by ~eddiopolis:iconeddiopolis:





A orillas de la melancolía

Las últimas horas de la tarde se alejan llevando consigo pinceladas transpiradas y esas palabras que rozan los gritos. El cansancio se convierte en burla con las cañas de pescar, las mochilas, y todo lo que parece crecer luchando por no entrar. Por primera vez en el día, Horacio hace algo útil: Esto aquí, lo otro allá y voilá. Hay intercambio de abrazos, una foto con sonrisas cansadas que se convierte en miradas de sorpresa. Alguien se despide y los abrazos se repiten.
Bajo esos rayos que se apagan, los pocos que quedan en el río buscan refugio, sin poder escapar de los mosquitos en el bar de mala muerte del viejo Germán, donde el logo de pepsi y Brahma luchan por hacer sobresalir su oxidado ego, hasta que una pedrada le da una nota abollada.
-Se tienen que ir de una buena vez – Dice Martín con una voz nasal
-¿Los mosquitos? – Pregunta Mauricio
-No, estos que se creen que saben jugar a la pelota-
-El de remera violeta daba asco
-¡Si! Era como vos cuando te quebraste. Parece que no se van más.
-¿Si les pedimos? –Dice Mauricio con un pucherito en su mirada.
-No seas… Ya se pusieron idiotas con los mosquitos
-¿Y? Les decimos como sacárselos de encima. En una de esas
-No nos van a dar – Responde Martin
-Dale…
La mesa de Horacio comienza a llenarse de a poco con botellas vacías. Se divierte siguiendo un mosquito hasta atraparlo con el vaso dado vuelta sobre la mesa, dejando que un poco de cerveza caiga hasta su sandalia. Lo mira dando vueltas, golpeando el vaso sin comprender porqué en su mundo han puesto esas barreras. Horacio levanta el vaso, susurrando algo.
El viejo Germán pasa los canales buscando algún partido. Nada, sin Pay Per View solo hay un par de vedetes buscando cámara, las novelas sin sentido, el informativo que aburre con esas manifestaciones y una gran variedad de etcéteras.
-Te vas a pasar haciendo zapping como pelotudo – Ríe Horacio
-Así es cómo jugás vos – Responde el Viejo
-Duelen los quilombos viejo– Dice al ver el noticiero.
-La misma mierda de siempre. Te dejo la tetuda -
Horacio mira hacia el río y sonríe.  
-Mirá, ya se van – Martin señala hacia la traffic - Vamos. Acordate, hace buches y dejala un ratito hasta que los cachetes se te acalambren.
-¿Así es más rica?- Una sombra existencial salta entre los cachetes de Mauricio
-Solo hay los puchitos hasta que nos raje.
-Uh… ¿Y si está caliente?
-Dejá de joder. Te va a acalambrar el dolor de las piñas.
-¿Qué piñas? –Pregunta Mauricio-
-Esta…
El cachete de Mauricio resuena en una bronca con exceso de chocolates al ver que su amigo salta por entre las mesas del bar hasta perderse en la canchita con varios insultos nacidos de su genialidad infantil. Una a una, esas lágrimas que no puede evitar frenar, se mezclan con la transpiración gelatinosa y su trote agitado, buscando refugio en alguna silla.  
-Calmate, después lo agarra Germán y listo – Horacio sonríe antes de secarle las lágrimas con su remera violeta -
-¿Y usted que sabe?
-Eramos como ustedes, y por ese entonces Germán ya era viejo.
-Nosotros si sabemos jugar a la pelota
-Los quiero ver ahora – Horacio sonríe al darle una botella casi llena – Así jugamos nosotros
Los bracitos regordetes abrazan a la botella hasta esconderla. No hay palabras de agradecimiento, ni sonrisas.
-Como nosotros- Sonríe Horacio
Deja perder su mirada en una botella de plásico que baila siguiendo la corriente hasta hundirse en uno de los remansos. Alguien golpea su nuca con un chirlo sonoro que lo despeina y casi tira de la silla.
-¿Le diste una cerveza a mi sobrino, forro? – Horacio intenta no reír al verlo a Jota potenciando lo rojo del sol con la puteada que acaba de fecundar-
-Pensé en cuando éramos pendejos
-No pensás pelotudo.  Te lo querías sacar de encima.  
-Eso decís vos- Sonríe Horacio – Tan pesado no es
-En fin… Decidí quedarme.
- ¿Qué?
Los dos nenes miran desde lo lejos como Jota toma de la botella, lo que podría haber sido su festín.
-Con el pedo que tienen esos seguro terminan estampados por ahí.
-No te calentés, quiero estar solo.
-Para hacerle mierda el hígado a los pendejos
-Es algo con lo que puedo vivir.
-Tengo el premio al forro del año para vos -
La pelota salta sobre la mesa, tirando un par de botellas en una poco inspirada puteada. Los vidrios rotos forman un pequeño coral sediento de sangre. Horacio juega con las puntas al ponerlos sobre la mesa, sin importarle el corte que se hizo en su pie. Le gusta el sonido del río a esta hora. Cierra los ojos deseando que el zumbido de los mosquitos se convierta en su única compañía.
-Ehh... ¿Yo? Vos eras más de madera que yo
- No me tomés de boludo, te vi como mirabas el río .
-Estando aquí me da esa... ¿Cómo se llama…? ¿Añoranza?
-Melancolía
- Si.. Melancolía de cuando éramos pendejos, y veníamos de campamentos con el gordo Aguirre, Lautaro, Vos que no le metías una- Toma un trago largo y mira hacia la nada, buscando el canto de la corriente-  Nos hacíamos fogatas hasta el amanecer. Me dio esa cosa de querer volver el tiempo atrás, meterme al río a  no se... jugar a ser un pendejo otra vez. Limpiarme el alma.
-¡Ay dios!  Ahora se te dio por la poesía. ¿No era que lo único que sentían los canas era el culo de las putas?
-No. Va... A veces pasan cosas
El viejo Germán mira a las botellas rotas con su expresión de siempre y deja un par de vasos con ecosistema propio. Algo vivo se mueve en el vaso de Horacio.
Un poco más allá, Martín y Mauricio juegan a Bonnie & Clyde cambiando una botella llena de renacuajos, por alguna de las mesas. Tienen la mirada demasiado fija en el viejo, corren chocando con casi todo lo que encuentran hasta casi volverse enano picado para empanadas con uno de esos tropezones. Hoy parece que dios está de su lado.  
-La vida es puta – Dice Jota levantando el vaso para brindar
-Nosotros la hacemos así. Yo no sigo.
- Hablás como si  la tuya se te hubiera enamorado y pirado en el primer convertible que vio.
-Se estrelló y recién me doy cuenta. Yo no sigo, no doy más.
-¿Cómo que me dejás colgado con la birra por ¨ esa ¨?
-Si fuese cosa de minas, me cago de risa. Che, me voy a nadar.
-Dejate de joder ¿A esta hora?
-Nunca lo hicimos. ¿Viste cuando te querés sacar las cuentas pendientes?
-Laura&#133... Las cartas.
-Cuando éramos chicos nos dijeron de algún bicho o monstruo, un nosequé que salía de noche y si entrábamos nos iban a encontrar flotando al otro día con los ojos salidos. Era más o menos como si un hijo de puta hubiese salido y hecho gatillo fácil con nosotros y nadie saliese a gritar. A vos eso te encantaba, la exagerabas y Nosotros nos helábamos peor culpa tuya.
- Te largo una y vos seguís haciéndote el boludo. Es normal que te de esa mierda de querer volver a andar saltando como en la época de pendejo. A mi también me pasa ¿Y que le vamos a hacer?
-Era feliz. No estaban esos ojos secos que me miraban y me insultan cuando me veo en el espejo - Su mirada cae hacia la nada -  Los gritos, los errores.  Por eso quiero volver al río
-Pasa… Ahora decime que pasó con Laura- Jota arroja un pedazo de vidrio al río haciendo que salte como una piedra.
-Me hablaba de vos después de que me la chupaba.
- Mierda.
-Nunca tuve los huevos para mirarte a la cara y pedirte perdón.
-¿Cómo está?
-Que se yo, deberías llamarlo al francés.
-¡Que hija de mil puta! - Levanta la copa- Por nuestros cuernos
Mauricio enciende el televisor, burlándose del viejo. Otra vez  el noticiero. Se ve gente pidiendo justicia para alguien que murió en una manifestación por un tiro de un policía. Después se ven algunas imágenes de la manifestación y el momento en el que el adolecente cae con un tiro en el pecho.
-Siempre es feo cuando pasa. Sobre todo cuando la gente te pone esa cruz de hijo de puta que nunca te vas a poder sacar.
-¿De qué hablás?
-Te dije que no me tomés de boludo. Es muy evidente lo que te pasa.  – Grita señalando al televirsor.
-No vas a entender, ni tenés idea de la cara que había puesto esa gente, y los gritos y ¿Quién mierda soy yo para hacer esto?
-Fuiste siempre demasiado perfecto. Nunca te bancaste un error
-Lo decís tan a ligera. Tan barato. Por una vez metete un poco en mi piel, carajo.
-Calmate boludo, nadie te vio. Seguro culpan a otro. Vos sos el soldadito que siguen necesitando – Dijo Jota tomando un trago largo.
-¿Y lo que hay mi cabeza?
-A la larga se va al olvido, como Laura.
-No tenes idea. No!. Mierda.  No puedo dormir ni hacer las cosas.
-Que mal cana.
-¿De que hablás?
-Con ese pedo te deberían meter preso, tenés que  saberlo.
-Vos. Vos y esos chistes de mierda
-Alguna vez te reíste, boludo-
Una silla hace que Horacio se sienta esgrimista, otra vez un niño. Un par de tirabuzones hasta que termina en la cabeza de Jota. El viejo y los niños corren junto a ellos, gritando y sacando el héroe pacifista que molesta siempre en momentos así.
-No hay sangre- Dice Mauricio – Es mejor ¿No?
Los tres hacen una ronda alrededor de Jota que no termina de caer. A Horacio no le importa, el solo busca correr hasta donde la botella se había hundido.
-Dejenmé, carajo-
-Te pegó feo tío. ¿Estás bien?- Dice Martín.
-Estos te anduvieron afanando cervezas viejo impotente- Grita Jota
La amistad es boluda-  piensa Jota-  Es como el amor pero sin sexo. Es donde nos mostramos como somos a los golpes hasta aceptar la peor mierda.
Lo peor de todo, es que seguimos sonriendo.
El mundo se vuelve rojo, junto con esas pisadas que han encontrado al fin esas arenas movedizas que tanto le llaman la atención.  
-Te pegó feo tío- Vuelve a gritar Martín sin darse cuenta que Jota le arrebata la ambrosía con un chirlo carnavalesco.
Hay un borrón y otro golpe seco frente al río, parece que miles de astillas aparecen de la nada para incrustarse en su muñeca. Tal vez otras se pierdan entre los rulos de horacio - Ese pelo de concha te va a servir de algo- Piensa antes de caer -  Es una mierda sin el encanto de las películas que tanto les gusta ver, y tampoco importa.
-¿Porqué no me dejás ser de plástico? - Horacio tiembla estuporoso esperando el mundo en sus ojos.
-N..No Sé. No sé- Las lágrimas de jota se pierden en un amanecer donde la resaca no trae olvido.

El viejo se aleja con un par de orejas que gritan en sus manos.
-Vamos, estas son cosas que no van a entender-  Susurra- Todavía no…
-¿Qué cosas? – Pregunta Mauricio
-Que te cayás y desde hoy me limpian el bar, carajo -
©2009 ~eddiopolis
:iconeddiopolis:

Author's Comments

Nació de un ejercicio de Dramaturgia, que aproveché para volcar una idea que me venía pegando desde hace mucho después de haber leído y releído ¨ El Gran río de los dos corazones ¨ De Hemingway.
Cuando lo convertí en cuento agregué a los personajes de Martín, Mauricio y el Viejo, que me gustan inclusive más que los dos originales. Algo que me costó fue convertirlo en una historia casi coral manteniendo la atmosfera original. Tiene muchas pulidas, leídas y releidas, y ahora si puedo decir que me siento conforme con el resultado final.
Aquí hay mucho Miguel escondido ^^
Espero que les guste.

Comments


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:iconzephyrarsland:
Salvando la distancia interestelar, hay algo de terrible cotidianeidad y de conflictos profundos, subyacentes, que me hace acordar un poco a Soriano. Y el tono medio fatalista...

Debe ser porque me gusta Soriano, y ésto también. Buenísimo <3

--
Everybody's got something to hide except for me and my monkey.
:iconahdaria:
Tiene demasiados modismos que no comprendo :no:

--
En el crepúsculo azul se inventan nuevas caricias

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September 25
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